La anamnesis se basa en la observación del manejo de los animales, el alojamiento y las medidas higiénicas dentro del hato, también se debe poner atención a la presencia de signos clínicos característicos de la patología (Diarrea a menudo sanguinolenta y deshidratación).
Es importante preguntar sobre la entrada de animales jóvenes al hato ya que ellos pueden ser portadores subclínicos y no presentar signos de la enfermedad o presentar cortos episodios de diarrea leve o heces algo más blandas de lo normal. Los animales tienen el pelo apagado, apetito irregular y retraso en el crecimiento
Es importante preguntar sobre la entrada de animales jóvenes al hato ya que ellos pueden ser portadores subclínicos y no presentar signos de la enfermedad o presentar cortos episodios de diarrea leve o heces algo más blandas de lo normal. Los animales tienen el pelo apagado, apetito irregular y retraso en el crecimiento
Del 10-15% de los animales infectados mostraran signos clínicos y presentaran síntomas como anorexia, pérdida de peso y diarrea con moco y sangre, que suele aparecer generalmente al tercer día y que en casos graves son líquidas, sanguinolentas y pueden contener restos de mucosa intestinal y fibrina.
Se observa tenesmo, dolor abdominal e incluso prolapso rectal. Los animales pueden presentar emaciación, deshidratación, debilidad y, ocasionalmente pueden llegar a morir principalmente por la diarrea, que causa pérdida de electrolitos y deshidratación. La infección por bacterias secundarias u oportunistas puede generar complicaciones y agravar el cuadro clínico contribuyendo así al aumento de la tasa de mortalidad.
Los animales que se recuperan de las infecciones severas pueden sufrir pérdidas permanentes de producción y, habitualmente, siguen eliminando pequeñas cantidades de ooquistes con las heces, lo que les convierte en “portadores” que ayudan a diseminar la infección.
E. zuernii puede ocasionar síntomas nerviosos como convulsiones, temblores y ataxia en algunos terneros. Esta forma clínica es más típica en animales mayores de 6 meses.
Los animales que se recuperan de las infecciones severas pueden sufrir pérdidas permanentes de producción y, habitualmente, siguen eliminando pequeñas cantidades de ooquistes con las heces, lo que les convierte en “portadores” que ayudan a diseminar la infección.
E. zuernii puede ocasionar síntomas nerviosos como convulsiones, temblores y ataxia en algunos terneros. Esta forma clínica es más típica en animales mayores de 6 meses.


